LA CRISIS DE LOS CRÉDITOS

25 Enero 2008

La prensa anglosajona ha sido especialmente crítica con las últimas decisiones de las autoridades económicas norteamericanas para intentar atajar a la desesperada el peligro de megacrisis financiera: el paquete fiscal de estimulación del consumo del presidente Bush y el amplio recorte de tipos de interés decidido por la Reserva Federal.

Posición casi unánime: la crisis no ha hecho más que empezar y las medidas adoptadas han contribuido a acrecentar la impresión de los problemas más que a atajarlos.


THE NEW YORK TIMES llega incluso a responsabilizar al presidente Bush de provocar el pánico con su paquete de estimulación del consumo. Pero el mayor reproche se refiere a los destinatarios de las medidas: las medidas fiscales beneficiarán a los ricos, “pero no proporcionarán alivio para millones de americanos con más bajos ingresos”.

Dos medios muy vinculados con los negocios, THE ECONOMIST y el FINANCIAL TIMES cuestionan la solvencia de la decisión.
El semanario liberal británico afirma que no parecía el momento adecuado porque las noticias económicas no habían empeorado en los últimos días. Y añade: “Pero no sólo resulta discutible el momento, sino la amplitud”. El recorte es el más elevado de los últimos 25 años y el primero que se adopta por el procedimiento de urgencia desde otro momento de pánico colectivo: el 11 de septiembre.
Por su parte, el diario de la City se muestra más comprensivo con Bernanke, pero considera que el Presidente de la Reserva Federal se equivocó en la forma: al adoptar la decisión tras el primer sismo de la Bolsa, dio la impresión de que era “permeable a la presión de los mercados”. Por ello, cree que se debió esperar una semana y no alimentar el pánico. Ahora prevé una reducción ulterior, y contundente.
Un análisis casi idéntico nos entrega el diario de la Bolsa neoyorquina. THE WALL STREET JOURNAL cree que la nerviosa decisión de Bernanke, a lomos del desplome bursátil, puede incluso provocar el efecto contrario y que los recortes de tipos tengan menos incidencia de la esperada. Y, argumento añadido de la inoportunidad, el diario de negocios sostiene que el recorte de “ha llegado demasiado tarde para evitar que la economía de Estados Unidos entre en recesión, pero puede hacerla más suave y más corta”.
LE MONDE no ve imposible que la subida de precios pueda alcanzar pronto los dos dígitos. El especialista del diario francés reflexiona sobre los efectos de esta probable espiral inflacionista. Un crecimiento controlado tendría efectos positivos, porque facilitaría el reembolso de los créditos. Pero si se llega a una inflación superior al 9%, que no parece imposible “sería un desastre para el resto de la economía”.

En cuanto a las consecuencias a largo plazo, muy recomendable es el artículo de uno de los especialistas de LE MONDE sobre los modelos, antes casi incuestionables, que la crisis de las hipotecas de riesgo ha puesto en entredicho. Considera Pierre-Antoine Delhommais que la crisis se ha llevado por delante el mito de la infalibilidad de Alan Greenspan, el gurú de la economía norteamericana durante los noventa. Su política de muy bajos tipos de interés estimuló la burbuja crediticia especulativa. Las consecuencias no solo afectarán a los bolsillos. También al orgullo del capitalismo norteamericano: dos gigantes como Citigroup o Merrill Lynch se han visto obligados a pedir árnica en fondos asiáticos y medio orientales. El propio Bernanke quedará ya irreversiblemente tocado por la lentitud de su reacción.

Pero el daño de mayor alcance lo establece el economista francés en la propia filosofía monetaria de la Reserva Federal. Traumatizada por la recesión de los años treinta, los timoneles de la política monetaria estadounidense actúan tradicionalmente para combatir prioritariamente la recesión, dejando el riesgo inflacionista en segundo lugar. Un criterio bien distinto al sostenido por los alemanes y ahora por el BCE, en parte también por evocaciones históricas no menos catastróficas de esos años (la hiperinflación germana en la República de Weimar). Se pregunta, sin embargo, el articulista si Trichet podrá mantener este rumbo ideológico.
Delhommais cita expresamente el modelo de crecimiento español como especialmente vulnerable por su dependencia de la construcción y la fuerte presión hipotecaria. Por eso, apuesta por un modelo basado en una fuerte inversión en investigación y desarrollo y en una elevada productividad. Es decir, el modelo nórdico.

BACHELET CONFIA EN UN DEMOCRISTIANO CONSERVADOR

18 Enero 2008


La Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, ha resuelto con una crisis de gobierno una complicada situación política que había debilitado apreciablemente su capacidad de actuación desde hacía meses. Pero el cambio de pilotaje en el Ejecutivo deja aún muchas dudas sobre las posibilidades de enderezar el rumbo y mantener con éxito la fórmula que lidera la democracia chilena, todavía inmadura para muchos observadores.

El desgaste de Bachelet es bien patente, según los análisis casi unánimes que hemos podido recoger aquí en Santiago en medios periodísticos de distinta orientación. Lógicamente, desde los diarios de la derecha, abrumadoramente predominante en el panorama mediático chileno, se enjuicia la operación política con que la Presidente ha cerrado la crisis como una muestra evidente de debilidad.

Bachelet ha tenido que someterse a ciertas exigencias de los partidos de la Concertación, la gran coalición de partidos de centro a la izquierda moderada, que gobierna Chile desde el final de la dictadura militar, en 1990.

EL MERCURIO titulaba así el análisis del cambio de gobierno en su edición del domingo, 13 de enero: “El ‘cuartelazo’ de los partidos obligó a Bachelet a delegar poder”.

Con indisimulado regocijo, los medios conservadores chilenos acogieron el nombramiento del democristiano conservador Edmundo Pérez Yoma como nuevo Ministro del Interior y Jefe de Gabinete presidencial. En este cargo reside la gestión cotidiana del Gobierno. Y más aún, la manija de las relaciones con los partidos socios de la Concertación. Pérez Yoma pertenece a la facción conservadora de la DC y sustituye, precisamente, a otro democristiano, Belisario Velasco. Este político, de orientación mucho más progresista, había alcanzado, sin embargo, niveles de auténtica incomunicación con Bachelet, según me aseguraron fuentes de absoluta solvencia próximas al ministro saliente.

En general, se coincide en que la Presidenta de la DC, Soledad Alvear, candidata derrotada por Bachelet en las últimas primarias de la Concertación, ha ganado capacidad de maniobra en la coalición que dirige Chile. El Partido Socialista parece decidido a apuntalar a la Presidenta, aunque el descontento con la gestión y con el estilo de gobernar de Bachelet aumenta notablemente en mucho sectores de la militancia y en algunos de sus dirigentes.

La gran esperanza que despertó Michelle Bachelet por su condición de mujer, por su gestión al frente del Ministerio de Defensa y por sus circunstancias personales y familiares en la forja de su carrera política se han visto parcialmente defraudada en sectores progresistas.

Primero fue la revuelta estudiantil, que estalló al poco tiempo de instalarse en Moneda. Luego vinieron los quebraderos de cabeza por la gestión de un nuevo sistema de transporte público para el área metropolitana de Santiago, problema heredado de la administración Lagos, pero que ha terminado estallándole a Bachelet. No menos importante como factor de desgaste ha sido la desaceleración del crecimiento económico, porque ha puesto en evidencia las contradicciones del modelo chileno. Chile es uno de los países más liberales de Iberoamérica. Ha suscrito tratados de libre comercio con varias potencias del área del Pacífico, ha privatizado las principales áreas de actividad económico, incluyendo sectores estratégicos. Se ha ganado una reputación de excelencia para las grandes corporaciones multinacionales. Una política corregida con medidas de protección social interesantes, pero poco convincentes para una base social que espera más compromiso de un gobierno formalmente progresista. De hecho, el evidente aumento del nivel de vida de los chilenos no ha servido para corregir una tendencia que escuece a la izquierda: ser uno de los países con mayor desigualdad social en América Latina.

El “segundo tiempo” del gobierno Bachelet no presagia cambios notables ni acciones políticas audaces. Es probable que gran parte de la energía se consuma en mantener unida a la Concertación y en aplacar las marejadas que se perciben en los mismos partidos de la coalición por fuertes tensiones internas. El mayor activo de la Presidenta, -me comentaban esta semana en Santiago- es su carisma personal y su honradez política. Su pasivo más inquietante, la fragilidad para mantener equipos sólidos de Gobierno. Ahora confía en un político muy distinto a ella –ideológica y temperamentalmente- para cubrir esas lagunas. Médica de profesión y resistente por vocación, a Michelle Bachelet no le gusta dar por desahuciado a un enfermo.

EL CORTAFUEGOS DE NEW HAMPSHIRE

11 Enero 2008

La victoria de Hillary en Massachussets rescata el espíritu de supervivientes políticos que han demostrado siempre los Clinton. Los analistas políticos acuñaron un término para expresar ese comportamiento resistente frente a todas las adversidades: “the comeback kids”. Los Clinton reaparecen, no debe darseles fácilmente por acabados.

¿Quién no recordaba la noche del martes que fue precisamente en New Hampshire donde Bill Clinton se puso firmemente rumbo a la Casa Blanca con un segundo puesto sorprendente, dias después de que las acusaciones de infidelidad le colocaron al borde del abandono? New Hampshire ha sido de nuevo el cortafuegos del incendio que amenazaba acabar con la carrera de los Clinton.

Hillary no estaba acabada por su derrota en Iowa, en el primer asalto de las primarias. Pero el “gancho” de Obama lanzó a la favorita de la carrera electoral contra el rincón.

Parecía tan débil la esposa del expresidente que Obama creyó llegado el momento de aprovechar la circunstancia y poner en evidencia los puntos flacos de su rival. Parecía haberlo logrado. Las encuestas lo situaban trece puntos por delante. Pero Hillary reapareció.

¿A qué atribuyen los medios esta recuperación de la candidata demócrata?

El New York Times afirma que Hillary consiguió agrupar el voto de los demócratas más militantes, la base tradicional del partido en un estado colmado de trabajadores industriales y funcionarios, tradicionales votantes azules. Pero, sobre todo, ha conseguido el voto de la abrumadora mayoría de las mujeres. El factor género no se había revelado como decisivo en la mayoría de los análisis políticos. Incluso, hace semanas, se llegó a momentar que Hillary no parecía interesada en presentarse “demasiado femenina”. Pero en New Hampshire, destaca el diario neoyorquino, Hillary se hizo acompañar de su hija Chelsea para afianzar su género, en el debate televisado del sábado previo a las votaciones.

El comentarista político más destacado del Washington Post, Dan Balz, resalta este hecho al citar como el posible factor decisivo de su triunfo que Hillary decidiera precisamente aquí modificar su proyectada imagen de “mujer dura” . La noche previa a la jornada electoral, Hillary llegó incluso a emocionarse cuando trataba de explicar lo difícil que a veces le había resultado salir adelante en la vida política. Esas imágenes de una Hillary vulnerable fueron repetidas una y otra veces por las cadenas de televisión, resalta Balz. La humanización de Hillary podría haber jugado un papel tan importante como la confesión de arrepentimiento por su infidelidad y la voluntad de enmienda que su marido Bill hiciera en su presencia, en las primarias de 1992.

Más allá de los aspectos sentimentales, el otro factor que habría frenado a Obama sería la percepción de que la experiencia de Clinton es, en estos momentos, más apreciada por el electorado demócrata que las promesas de cambio, de renovación del estilo político que oferta el senador por Illinois. En eso coinciden los dos grandes diarios norteamericanos y los principales rotativos europeos.

Los analistas norteamericanos creen que la derrota de Obama, aunque por estrecho margen, ofrece una oportunidad interesante para que el candidato renovador demuestre su capacidad para reponerse de la adversidad. Su estrategia de movilizar al electorado menos partidista y a los jóvenes es arriesgada, pero hasta ahora parece prometedora. Obama se ganó el favor de la gran mayoría de los electores demócratas de New Hampshire por debajo de los cuarenta años. Es decir, de los menos golpeados por la crisis y de lo menos posicionados en el esquema bipartidista norteamericano.

En todo caso, nada está decidido. Salvo que el tercer candidato en liza, Edwards, parece casi descartado. El 5 de febrero, en el Superpartes, se clarificarán algo más las cosas. Lo único que puede decirse después de New Hampshire es que Hillary ha salido de las cuerdas y está de nuevo en el centro del ring electoral. “Los Clinton son los Clinton por algo”, comentaba un editorialista la noche del martes.

ASESINATO PRESENTIDO, FRACASO CONSTATADO

28 Diciembre 2007

Nunca un atentado mortal como el que le ha costado la vida a Benazir Bhutto había sido tan anunciado.

Sorprende que, a pesar de todos los temores y de las advertencias de la propia exprimera ministra, las precauciones no hayan sido más exigentes.

Uno de los principales diarios paquistaníes, DAWN, cabecera de un gran grupo mediático, encabezaba su sección nacional con este titular: Islamabad en estado de alerta, por amenaza de atentado. Aunque el atentado con Benazir haya sido en Rawalpindi, esta localidad está a sólo unos pocos kilómetros de Islamabad y es, además, la sede del Cuartel General del Ejército. El diario afirmaba que se había completado un despliegue reforzado de seguridad que se mantendría hasta las proyectadas elecciones del 8 de enero.

Una vez más, la seguridad paquistaní ha sido puesta en entredicho. Otro periódico local en inglés, el DAILY TIMES, recuperaba en un análisis reciente las teorías de la conspiración que ha venido defendido la señora Bhutto y su entorno en los últimos meses. Miembros de los servicios de inteligencia militar ya retirados mantienen excelentes relaciones con militantes pro-talibanes paquistaníes, y algunos de los miembros de esa constelación extremista habrían conseguido ganarse la confianza del circulo más cercano al Presidente Musharraf.

El NEW YORK TIMES, en su crónica urgente del atentado, desliza algunas referencias a esta oscura trama urdida por militares y extremistas islámicos. Dirigentes del partido de Bhutto han puesto siempre en duda que los fanáticos simpatizantes de Al Qaeda tuvieran capacidad para organizar por si solos atentados tan brutales como los cometidos estos últimos años. Por el contrario, fuentes del gobierno citados por el NYT sostienen que Benazir había puesto innecesariamente en riesgo su vida y minusvalorado el riesgo real que corría su vida.
THE ECONOMIST, en un rápido análisis de fondo, recupera las palabras de Bhutto cuando decidió regresar a Pakistán en octubre: “Pongo mi vida en peligro y regreso porque siento que mi país está en peligro. El pueblo está preocupado. Nosotros sacaremos al país de la crisis”.
Más allá de tramas y querellas, el NEW YORK TIMES había destapado esta misma semana el fracaso del empeño norteamericano en convertir a Pakistán en la clave de la lucha contra el fanatismo islámico proyectado por los talibanes afganos. En una extensa y documentada información, el NYT ponía al descubierto cómo unos cinco mil millones de dólares entregados al Ejército paquistani para ayudarle en su lucha contra los extremistas propios y afganos habían sido malgastados e incluso desviados hacia otros fines y propósitos.

El doble fracaso de Musharraf –no acabar con las redes de apoyo islámico y no asegurar un camino de retorno a la democracia- le explotan a Bush en las manos. Y para colmo, el intento de última hora de la Casa Blanca de forjar una alianza de conveniencia entre Musharraf y Bhutto acaba ahogado en sangre.

Estados Unidos se queda, por tanto, sin recambio. Ahora no tiene más remedio que apoyarse de nuevo en Musharraf. Incluso los medios más conservadores, como el WALL STREET JOURNAL, manejan escenarios sombríos. En su artículo principal sobre el asunto, se airean temores de que se desborden los sentimientos antigubernamentales y Musharraf se vea obligado a posponer las elecciones.

Sería un mal menor, se admite discretamente en el tono de varios comentarios y análisis. Lo que más preocupa es que la tensión actual degenere en un ciclo de venganza y violencia. En ese caso, la victima no sería la democracia, sino la propia estabilidad del país. El FINANCIAL TIMES disimula poco esta preocupación, al cerrar su editorial afirmando que Pakistán está en peligro de disolución por la acumulación de amenazas de carácter étnico, religioso y territorial.

En este clima de miedo y pesimismo, apenas se escuchan las voces de quienes defienden que sólo la renovación profunda de la clase política puede facilitar la regeneración del país. Benazir Bhutto gustaba de presentarse como una esperanza de futuro. Pero era demasiado evidente que la base de su poder y carisma estaba solidamente enraizada en las viejas tradiciones del país.

UNA CUMBRE DEMASIADO ATMOSFERICA

21 Diciembre 2007

El contraste entre la modestia de los resultados de la cumbre de Bali y la grandilocuencia de las proclamas oficiales ha hecho reaccionar con virulencia a la prensa europea menos acomodaticia.


Destaca especialmente un artículo lúcido y revelador de la hipocresía en las relaciones internacionales. Lo firma George Mombiot, en THE GUARDIAN.

Después de desmitificar a Al Gore, el nuevo gurú de la lucha contra el cambio climático, Monbiot ironiza sobre los resultados de Bali al demostrar cómo los comunicados oficiales sobre el resultado de la cumbre parecen calcados de la celebrada hace diez años en Kyoto. Recuerda el articulista que el fraude de la compra de derechos de emisiones de CO2 fue una iniciativa del jefe de la delegación norteamericana en la cumbre de Kyoto –el propio Gore- y evoca la serie de fraudes y engaños registrados estos últimos diez años. Monbiot atribuye este comportamiento de lo que él denomina “las dos grandes fuentes corruptoras”: los medios de comunicación –que minimizan la gravedad del calentamiento global- y los dirigentes políticos, porque dependen de grandes empresas contaminadoras para la financiación de sus campañas, ya sean republicanos o demócratas.

De muy distinta forma juzga los resultados de Bali el diario británico de los negocios, el FINANCIAL TIMES, para quien la ausencia de objetivos concretos en la reducción de emisión de gases contaminante “no implica necesariamente un fracaso”. Al periódico le parece suficiente que la Casa Blanca haya aceptado, por fin, que la evidencia científica del calentamiento global es inequívoca y que el planeta puede estar en serior problemas a menos que se corten las emisiones”. Un acuerdo más ambicioso hubiera sido poco realista.

THE ECONOMIST, fiel a su credo liberal, combate medidas políticas que coarten la libre iniciativa empresarial, pero reconoce que es preciso detener la oleada contaminante. Recomienda acuerdos locales y regulaciones sectoriales, según el principio de que lo mejor es enemigo de lo bueno.

A medio camino entre la critica y la complacencia, el diario LE MONDE califica de “modesto” el acuerdo de Bali. Reconoce que las ambiciones europeas de fijar fechas concretas de reducción del 25 al 40 por ciento en las emisiones de CO2 para los países industrializados no ha sido posible por la oposición de Estados Unidos. Pero acepta de buena gana que el consenso sobre una “hoja de ruta”, con “un plan de trabajo preciso” sea una buena base para lograr un acuerdo en la reunión de Copenhague, de 2009. Su especialista, Herve Kempf, aventura que entonces estará madura un acuerdo de reducción del 20 por ciento en los países mas industrializados y algún compromiso también concreto algo mas tarde para los países en desarrollo.

Curiosamente, desde el otro lado del Atlántico, el NEW YORK TIMES no tiene tantos reparos en calificar la cumbre de “decepcionante”. El diario, autentico azote de la actual administración norteamericana, recuerda que, recientemente, el Senado aprobó el mantenimiento de regalos fiscales a las compañías petroleras, para agrado de la Casa Blanca. Con un deje de escepticismo, el editorial consagrado a los resultados de Bali emplaza a la Camara Alta para que de la luz verde a una propuesta de una Comisión bipartidaria que establece por vez primera objetivos concretos en la reducción de gases de efecto invernadero.

Finalmente, en varios diarios de gran tirada de los países en desarrollo pueden leerse editoriales y comentarios que recriminan a los occidentales su renuencia a ayudarles en el esfuerzo de protección del planeta. Uno de los reproches mas repetidos es que la UE se muestra reticente a la cesión de tecnología en materia ecológica, aduciendo derechos de propiedad intelectual, cuando en realidad lo que están protegiendo son sus intereses económicos y comerciales. En el diario chino Yunnan Ribao se destaca este dato: Europa “controla el 40 por ciento del mercado de equipos y tecnología de producción energética respetuosa del medio ambiente”.

ARGELIA REGRESA AL HORROR, LIBIA VENDE SU NUEVA MARCA

14 Diciembre 2007

La visita de Gaddafi a Lisboa, París y Madrid suponen la consagración de la rehabilitación diplomática del líder libio.

¿Quién lo hubiera dicho hace unos años? El líder libio se presenta como una garantía de estabilidad en abierto contraste con las turbulencia y amenazas terroristas que anidan en sus países vecinos, como Argelia.
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Gaddafi ha dejado atrás su pedigree de “perro rabioso” del mundo árabe, como lo denominó en una celebre rueda de prensa el entonces presidente norteamericano Ronald Reagan, tras el atentado del barco Achille Lauro, a mediados de los ochenta.

No es difícil encontrar en la prensa occidental, sobre todo anglosajona, reproches al presidente Sarkozy por haber facilitado una estancia tan mediática en suelo francés.

La jaima en los jardines del Eliseo indigna al periódico árabe editado en Londres AL HAYAT, cuya delegada en París se pregunta: “¿Por qué Francia participa en esta farsa que no sirve en mundo alguno a los intereses de Libia, ni a los intereses económicos de Francia, ni a la lucha contra el racismo?”.
La prensa de Italia, exmetrópoli colonial de Libia, y país ignorado por Gaddafi en esta puesta en escena, no es menos contundente. Reprocha el CORRIERE DE LA SERA a Sarkozy que diez mil millones de dólares en contratos no valen una tienda en el corazón de París y especula con los dos próximos invitados del presidente Sarkozy: Mugabe y Kagame.
Más objetivo, el milanés IL SOLE-24 ORE recuerda que Blair no hizo algo muy distinto que Sarkozy, y recuerda que Blair rindió visita a Trípoli para abrir los contratos de Libia con la petrolera británica Shell.
Esta apertura del país a las compañías extranjeras no es el único “atractivo” de este rediseñado coronel Gaddafi. No es menos importante la mano dura, sin contemplaciones contra los integristas islámicos.
Por eso no ha podido ser más oportuna esta mini-gira europea. Ese antiguo “patrón de terrorista” resulta muy conveniente cuando el terrorismo islámico golpea de nuevo en el país vecino, Argelia, con quien París o Madrid mantiene relaciones tan inestables. El doble atentado del martes, otro evocador día 11, ha puesto en evidencia la fragilidad de lucha contra el terrorismo integrista.
La prensa argelina sólo se pone de acuerdo en condenar el doble atentado, pero no en casi todo lo demás. El oficialista EL MOUDJAHID considera que la dimensión del atentado no debe hacer pensar que los islamistas han recuperado su poderío. Pero EL WATAN - más crítico- cree que el terrorismo de esencia islamista no está agonizante, que los salafistas no han sido “desestructurados”, que han conseguido reconstituirse, y que “la desmovilización de los argelinos es real”. Más duro, LA NUEVA REPÚBLICA critica la política apaciguadora del presidente Butteflika y señala que “la mano tendida al margen de la ley ha sido considerada por los criminales como una debilidad y una concesión del Estado”.

En una más que interesante conversación con el periodista marroquí disidente Ali Lrambet, en el diario español EL MUNDO, el ideólogo del FIS, Ali Beldhaj, sostiene que Butteflika es una marioneta en manos de los servicios de inteligencia militar, arroja ciertas insinuaciones sobre el origen de la enfermedad del presidente argelino y se pregunta con cierto cinismo si este auge de la violencia islámica es real o fabricado desde esas instancias de poder.

LE MONDE publica otra entrevista no menos sugerente con el experto en terrorismo islámico H'mida Layachi, quien desgrana motivaciones y claves de la rama argelina del Al Qaeda. Habrían atacado el Tribunal Constitucional como una advertencia al propio Butteflika para que se abstenga de promover una reforma de la Carta Magna que le permita optar a un tercer mandato. Los salafistas reconvertidos en sucursal de Bin Laden se nutrirían de muchachos muy jóvenes, “desconocidos por los servicios de seguridad”. Serían formados en “tres o cuatro meses” en las técnicas muy mediáticas de los atentados suicidas. Layachi se teme un “escenario a la iraquí: atentados ciegos en serie con los civiles como objetivo”.

DICTADURAS IMAGINARIAS, CRISIS SOCIALES INEXPLICADAS

7 Diciembre 2007

La prensa occidental había anticipado éxitos electorales irremediables de Vladimir Putin en Rusia y de Hugo Chávez, en Venezuela. No han faltado articulos previos al 2 de diciembre en los que se denunciara pucherazo en el país caribeño y apaños en la gran estepa del confín europeo.

En cuanto a Rusia, confirmados los pronósticos, el tono de los editoriales y comentarios es sombrío. Las especulaciones sobre el futuro del país, en general, y del presidente ruso, en particular, priman sobre el análisis de los hechos. Algunos comentarios le buscan paralelismo histórico con el primer zar. THE NEW YORK sugiere que Putin podría utilizar la mayoría absoluta de dos tercios en la Duma para modificar la Constitución y hacer posible una nueva reelección. O bien colocar a un hombre de paja en la Presidencia y él seguir ejerciendo el poder desde la jefatura del Gobierno.

No se encuentran comentarios o análisis sobre las razones de la deriva rusa. A lo más que se llega es a admitir que la década de los noventa fue “caótica” (LE MONDE). Los diarios anglosajones pasan de puntillas por esos años de (des)gobierno de Yeltsin, cuando se urdió el mayor latrocinio en la historia moderna de Rusia.

Sin embargo, no parece descabellado afirmar que Putin es producto de la descomposición rusa motivada por la incompetencia, la codicia y la doblez de quienes se confesaban –y todavía se confiesan- partidarios del modelo liberal. Yeltsin llegó a elogiar al general Pinochet, porque acabó con el socialismo y puso las bases del saneado modelo económico chileno! Nadie lo recuerda estos días.

Las elecciones han sido una farsa, sanciona THE ECONOMIST. Es muy probable. Pero ¿quién forjó el poder de Putin y su casta de los silovki, los hijos de la seguridad hibernados durante la crisis terminal del comunismo? Los ex-coroneles del KGB fueron recibidos con alivio a finales de los noventa, cuando se pensaba que se limitarían a poner orden. Pero Putin y su clan de San Petersburgo tenían su propia agenda.

El veterano analista de LE MONDE, Daniel Vernet, asegura que Putin ya ha sucumbido a la tentación china: autoritarismo y modernización económica. Pero le augura poco éxito en su aspiración de convertirse en un Deng Xiao Ping ruso. Contrariamente a los rusos, los chinos han abordado reformas decisivas.

A lo que se resisten editoriales y comentaristas occidentales es a admitir que la gran mayoría del pueblo ruso esta desencantado de una democracia que les ha llenado los escaparates, pero ha empobrecido a la mayoría y enriquecido a unos pocos.

Pueden leerse en la prensa crítica rusa (NEVAVISSIMAÏA GAZETA) acerados comentarios sobre la “estrategia suicida” de la oposición llamada liberal o de derechas, al revelarse incapaz de presentar un frente unido.
Particular interés tiene un articulo en el HERALD TRIBUNE de Nicolai Petro, un profesor de Rhode Island. Acredita que los llamados liberales no son“ni competentes ni populares”. Contrariamente a la inmensa mayoría de los medios, pero con un agudo análisis, concluye afirmado que “el rechazo de la actual oposición puede ser un signo del progreso del país hacia una democracia madura”.

En lo que se refiere a Venezuela, la mayoría de los medios occidentales se regocijan con el paso en falso de Chavez. Pocos fueron los que, en días anteriores, habían apostado porque el presidente aceptara la derrota. Algunos le habían tachado de autoritario, incluso de dictador (sic).

Conocidos los resultados, nunca habría sido tan fácil manipularlos. Sobre todo en un sistema supuestamente de escasa calidad democrática. A lo más que llegan los medios hostiles es a reconocer a Chávez elegancia o realismo.

La prensa latinoamericana más templada, como el argentino CLARÍN –poco sospechoso de flirtear con el líder bolivariano- pone en valor un hecho indiscutible: Chávez ha desarrollado “un proceso electoral limpio”.

Hay amplia coincidencia en que Chávez se ha derrotado a si mismo. En el proceso acelerado de radicalización, no le han seguido muchos de sus partidarios. Otros han detectado síntomas de caudillismo y advertido riesgos de concentración excesiva de poder, arguye FINANCIAL TIMES.

Pero LE MONDE advierte que Chávez conserva un capital enorme de poder y que no ha renunciado a sus objetivos revolucionarios dentro y fuera de Venezuela

Como se ve, en general, los medios occidentales ponen más énfasis en aventar los riesgos de dictaduras en ciernes y menos en comprender y explicar las crisis de los modelos sociales que hacen improbables las democracias reales.